Hay ciertas cosas que nunca cambian. La humedad en Buenos Aires, por ejemplo. Y hay otras cosas que cambian todo el tiempo. Los estilos de gimnasia, por ejemplo. Me acuerdo que en los años '70, en Estados Unidos, estaba de moda la gimnasia de Jane Fonda y todo el mundo y su tía la seguía a través de los videos y de la televisión.
Aquí, en la Argentina, teníamos a María que nos despabilaba y nos sacudía todas las mañanas desde la televisión, al compás de una música pegajosa, en clases que realmente eran muy buenas. Un poco antes, nos había invadido y contagiado la alegría de Xuxa, también con la gimnasia aeróbica y localizada que tarareaban tanto sus bajitos desde la pantalla, como las mujeres en el supermercado. Esa fue la época de gimnasia alegre y saltarina.
La década de los '80 trajo especializaciones y máquinas. Máquinas para esto, máquinas para aquello y máquinas para lo de más allá. Los gimnasios se llenaron de máquinas, todas diferentes para trabajar alguna parte específica del cuerpo, y todas carísimas por igual.
La gimnasia no para de evolucionar. De la aeróbica se pasó a la de maquinas fijas, y mas tarde al ejercicio de cuerpo y mente. Ahora se busca combinar todp. ¿Qué seguirá?
Allí estábamos todos, haciendo fuerza o estirando en alguna máquina. La gente trabajaba por su cuenta y se lastimaba por su cuenta también. Todos contentos con la modernización y las máquinas para hacer gimnasia. Me acuerdo que una vez, de visita en California, entré a un gimnasio muy grande en donde todo eran máquinas, una al lado de la otra, ¡y había más de cien! La gente ejercitaba de manera individual, sin hablar uno con el otro, cada uno subido a una máquina específica, que hacía algo muy específico, para un músculo muy específico. Parecían robots.
Elliptical trainers, rowing machines, treadmills, stairclim-bers, stationary bikes, son todos nombres que se originaron entonces y que nosotros aprendidos a pronunciar, bajo el título genérico de cardioequipment. Para muchos, las bicis eran las más divertidas. Imagínense: uno al lado del otro, pedaleando a todo vapor pero sin ir a ninguna parte. También había para hacer fuerza: fuerza con los brazos, fuerza con las piernas, fuerza con los abdominales. Salí con la sensación de haber trabajado bien pero un poco trisa por haber estado tan sola en el medio de tanta gente.
En los '90 la gente se avivó d que, además de un cuerpo, había una mente. Se pusieron de moda el Tai Chi, el Feldenkrais; el Alexander technique; el Pilates; el Kundalini, Astanga y otras varié dades del yoga. Yo estaba fascinada: "El ejercicio debe ser bueno para la mente también", escribía.
Pero el tiempo pasa y nueva; cosas acontecen. De a poco losexpertos comenzaron a ver que la concentración y la mente y todo eso estaba muy bien, pero que faltaba un detalle fundamental: el componente aeróbico. Ya en el nuevo milenio, a partir del año 2000, la gente empezó a buscar algo que le agregara el elementoraeróbico a los excelentes ejercicios de cuerpo y mente.
Así que, vuelta a buscar corno mejorar la cosa, porque -me imagino que lo saben- la humanidad no para. ¿Qué aparecerá en el futuro? No sé, pero algo nuevo va a venir a mejorar lo anterior porque, como decía mi abuelita: "Así se escribe la historia y así avanza la humanidad" Sabias palabras.